| |
Welcome
Majors & Minors
Placement Tests
Faculty & Staff
Courses
Transfer of Credit
News & Events
Photo Contest
Graduate Study
Programs Abroad & Language Houses
Open Positions
Resources
RCLL
|
Resources
Voces | Voci | Voix - Volume II - Spring 2007
Narrative
El polvo y los rascacielos
El idealismo, común entre los adolescentes de mi país nativo, resonaba en mi
mente cuando volví a Nicaragua para pasar otra temporada allí. Como muchas
personas de Nueva York que vienen al país, yo tenía la idea de que la mayoría de
la gente nicaragüense que vive en pobreza en el Tercer Mundo está más alegre que
la gente que vive entre las decadentes riquezas de los altillos de Manhattan.
Después de este, mi segundo viaje, esta creencia llegaría a un fin muy abrupto.
Llegamos a un pueblo en el campo, Amatitán, cuando aún había luz. La nostalgia
fugaz que sentí – el mismo tipo que el que surge cuando uno oye la voz de su
papá por teléfono después de mucho tiempo sin verlo – me estaba matando. Las
caras de la gente que había conocido el año anterior causaron un incendio en mi
corazón, una llamarada de emociones que no se podía apagar. El sentimiento
estuvo presente toda la noche, hasta que me dormí encima de una camilla vieja
con el estómago lleno de arroz y frijoles que había extrañado por todo un año.
El próximo día trabajé muy duro haciendo una casita. Estuvimos bajo el sol por
unas cuatro horas hasta que tuvimos que descansar un poco. Fueron días como éste
que me enseñaron la cantidad de polvo y la suciedad del campo nicaragüense. Creo
que es una ley en Nicaragua: ¡no se puede trabajar en el campo sin estar rodeado
por todo el polvo del Hemisferio Occidental! Al fin mi piel se puso morena como
la tez de cualquier obrero del pueblo.
Los días siguientes pasaron de manera similar, hasta el penúltimo día. Ese día
fuimos a León, una de las ciudades más grandes del país, para algo especial que
no había hecho en mi primer viaje. Habíamos planeado distribuir víveres a un
grupo de gente indígena muy pobre que vive en el vertedero de León. Pasando por
nubes de polvo y de humo creadas por montañas de basura encendida, tuvimos que
cerrar las ventanas de la camioneta para evitar el olor putrefacto. Aquí, en un
lugar que me pareció como una escena del Infierno de Dante, pasaron unos
acontecimientos que afectaron fuertemente mis opiniones sobre los efectos de la
pobreza.
Cuando llegamos a la comunidad, el horror de ver una gente tan pobre como esa
volvió, a pesar de que me había acostumbrado después del primer viaje. Los
humanos estaban buscando comida en la basura igual que las vacas y los perros.
Sentí en ese momento una tristeza profunda. Era algo diferente de la pobreza en
el campo; los chiquitos no sonreían y los adultos a veces me parecían enojados.
Para distribuir los víveres, organizamos una fila y dijimos que cada persona
pudiera tomar un paquete de víveres. Todo estaba bien hasta que unos indígenas
intentaron tomar más. Ellos hicieron cola, pero cuando recibieron sus paquetes
se los dieron a sus amigos y volvieron a la fila para más. Durante esas horas me
estaba enojando. Recuerdo que estaba pensando, ‘Si hay algunas familias que no
han recibido paquetes, ¿cómo podemos dar más de uno a otras? ¡Se están
aprovechando de nosotros! ¿Por qué las otras familias no les están diciendo
nada?’ Los líderes de mi grupo no querían una situación peligrosa para nosotros,
entonces nadie de nuestro grupo podía decir nada a los avaros. Teníamos que
mirar mientras la injusticia se desarrollaba.
He tenido mucho tiempo para pensar en lo que pasó ese día. Por fin, llegué a
esta conclusión: la gente de cualquier nivel socioeconómico puede estar feliz y
contenta con lo que tiene, o puede estar descontenta y agresiva. Hay personas en
Manhattan que han aprovechado bastante más que la gente en Nicaragua porque son
avaras, pero también hay personas aquí que tienen una vida llena de alegría y
justicia. Por eso, una parte del idealismo de mi juventud se me ha ido, perdido
y volando sobre el aire de Nicaragua como el polvo del Hemisferio Occidental que
conozco bien.
Bennett Kuhn
Spanish 22
Cómo se conocieron mis padres
Cuando mis padres estaban en la universidad, a los
dos les gustaban los deportes. Mi padre jugaba al béisbol siempre, desde su
niñez. Pero, le gustaban todos los deportes en general. Mi madre era una
animadora. Ella era muy bonita y muy simpàtica.
Un día, mi padre fue a un partido de básquetbol con
su amigo, Dennis. Miraban el partido y se divertián, cuando mi padre vio a una
chica muy guapa. Ella era una de las animadoras. Mi padre le dijo a Dennis,
“Necesito hablar con ella! Ven conmigo.” Dennis y mi padre se arreglaron y
bajaron la escalera. Mi padre le dijo, “Hola!” a mi madre, y Dennis le dijo, “Hola!”
a su amiga, Carol. Después de hablar un poco, mi padre le preguntó a mi madre,
“Quieres salir conmigo?” y mi madre respondió, “Sí! Claro!” Ellos escogieron una
fecha, y mi padre y Dennis salieron.
Más tarde, Dennis me dijo que pensaba que Carol era
màs bonita que mi madre. Pero mi padre sabía que mi madre era la chica más
bonita de todo el mundo. Mi padre decía que mi madre era tan bonita como una
modelo. Hoy, nadie puede decir cuál equipo ganó el partido de básquetbol.
Dorotea Bandura
Spanish 2
Una historia de amor
Mis padres son muy felices y están enamorados después de muchos
años. Los miro a veces y son como unos adolescentes que viven su primer amor. La
historia de mis padres es realmente única. No se conocieron hasta que tenían 28
años. Sin embargo, esto es extraño porque vivían en la misma vecindad. La casa
de mi madre estaba delante de la de mi padre; del dormitorio de mi madre, se
podía ver el cuarto de baño de mi padre. Por otra parte, cuando comenzaron a
trabajar, utilizaban el mismo garage casi todos los días. Además, sus tiendas
estaban a una cuadra la una de la otra. Sin embargo, nunca se conocieron. El
hecho más sorprendente es que los dos tenían amigos en común. Por ejemplo, el
mejor amigo de mi madre era amigo de la familia de mi padre. También, muchos de
los amigos de mi padre eran amigos de la familia de mi madre. Así, mis padres
habían oído el nombre del otro(a), aunque nunca lo recordaban. Pero en Spetses,
una isla griega, en una fiesta de un amigo se conocieron. Allí tomaban paseos en
el barco de mi papá y se divertían con todos sus amigos. ¡Entonces, descubrieron
que tenían mucho en común, literalmente y realmente! Ellos se casaron, tuvieron
dos niños, mi hermano y yo, y son felices y enamorados después de 29 años.
Electra Soutzoglou
Spanish 2
Mon petit ami
Papa, Maman, j’ai quelque chose à vous dire. J’ai décidé de me
mettre en ménage avec mon petit ami, Bob. Vous connaissez Bob, et vous savez
qu’il est très gentil et très responsable. Il m’aime beaucoup, et nous pensons
que c’est une bonne idée d’habiter ensemble. Vous savez que je déteste les
dortoirs à l’université. Ma camarade de chambre est méchante et elle n’aime pas
Bob. Quand Bob est dans ma chambre, ma camarade de chambre parle à moi seulement.
Elle ne part jamais de la chambre, même si Bob et moi voulons être seuls. Elle
dit toujours qu’il doit partir de la chambre parce qu’elle veut dormir, ou
changer de vêtements ou d'autres choses stupides. Je pense qu’elle est très
jalouse, n’est-ce pas ? Bob habite dans une grande maison avec trois amis. La
maison n’est pas sur le campus, mais elle est très jolie et propre. Les amis de
Bob sont très agréables et ils m’aiment beaucoup. Aussi, Bob a offert de payer
le loyer pour moi aussi, parce qu’il est très riche et il sait que je n’ai pas
d’argent. La maison a une cuisine où je peux faire tous les repas avec Bob. Il y
a plus d’espace que dans ma chambre à l’université. Chez Bob, il sera plus
facile d’étudier que maintenant dans ma chambre. Papa, Maman, je sais que vous
ne pouvez pas aimer cette idée, mais j’espère que vous pouvez changer d’opinion.
Bob est fantastique et intelligent. Je sais que vous pensez que les jeunes gens
ne devraient pas habiter ensemble s’ils ne sont pas mariés. Je ne suis pas
d’accord avec vous, parce qu’aujourd’hui il devient de plus en plus normal
d’habiter avec un petit ami ou une petite amie, particulièrement si vous êtes
très sérieux et vous vous aimez beaucoup, comme Bob et moi. Vous, Maman et Papa,
avez une très vieille opinion et êtes intolérants. J’espère que vous ne vous
inquiétez pas, parce que je suis très sérieuse, et Bob l’est aussi. Nous
habiterons ensemble quoique vous n’aimiez pas l’idée. Je vous aime beaucoup, et
j’espère que vous m’aimez toujours aussi.
Emily Markoe
French 21
A través del infierno y las aguas altas
Basado en una historia real…
Mis amigos y yo estábamos sentados juntos en la orilla de un río,
admirando lentamente nuestros alrededores. Delante de nosotros, el sol poniente
era visible entre dos árboles altos, y sus rayos pintaban el agua de un
anaranjado vivo. Era un escenario muy tranquilo. Los únicos sonidos venían de la
salpicadura baja de agua, del gorjeo ocasional de un pájaro, y… de la música
calmante de la banda Metallica:
“And the earth becomes my throne… I adapt to the unknown…
The less I have the more I gain… Off the beaten path I reign… Wherever I may
roam…”
Nuestro himno glorioso resonaba a través del bosque.
Su fuente: el estéreo de una máquina imparable, cubierta hasta el techo de una
capa gruesa de fango: mi Jeep. En el tiempo que yo he poseído mi Jeep, lo he
equipado con numerosas mejoras, incluyendo ruedas monstruosas y una suspensión
levantada. Ese día, el jeep había transportado sin esfuerzo a mí, a mis tres
amigos, y varios cientos de libras de equipo por el corazón de los Pine Barrens
de Nueva Jersey. Todavía no lo sabíamos, pero en ese día el poder de mi Jeep
sería probado.
No habíamos planeado mucho para este viaje. Una
mañana, después de una semana de mucha lluvia, mi amigo Klim me había llamado.
—¡Hace sol! ¡Éste es el día perfecto para conducir
fuera de carreteras!— él me había dicho en su marcado acento ruso.
—¡Las condiciones son extraordinarias! Habrá fango
por todas partes gracias a la lluvia!
Klim es un personaje interesante. Él ha vivido en
los Estados Unidos por solamente tres años. Antes, había vivido en Rusia, donde
trabajó para un mecánico. Es posible que él ame a mi Jeep más que ama a sus
padres. Esa misma mañana, mis amigos Kabir y Ankit también me habían llamado.
Kabir y Ankit también son aventureros, y según ellos, era el día perfecto para
ir de camping. Esto no sería la primera vez que habíamos conducido mi Jeep por
el bosque, ni sería la primera vez que habíamos ido de camping. Pero sí fue la
primera vez que decidimos hacer las dos cosas al mismo tiempo. Esto fue nuestro
primer error.
Aquí estábamos, cuatro jóvenes en medio de la nada.
Había sido un día excelente. Como Klim había predicho, los caminos de tierra se
habían convertido en fango. Según el odómetro, nos habíamos alejado 15 millas de
la autopista y del resto de la civilización. Era aquí, al lado del río, que
decidimos montar nuestra tienda de campaña. Cenamos, nos contamos cuentos, y
finalmente nos dormimos.
Cuando desperté, estaba mojado. Llovía mucho. ¡Aparentemente
había estado lloviendo a cántaros sin parar por varias horas, porque el río
estaba creciendo! ¡El agua estaba muy cerca de nuestra tienda! ¡Qué lástima que
nos hubiéramos olvidado de prestar atención al pronóstico meteorológico para esa
noche! Salí de la tienda y miré alrededor. Estaba oscuro, pero con mi linterna
pude ver que teníamos un problema: ¡los neumáticos de mi Jeep ya estaban a un
pie debajo del agua!
—¡Muchachos, necesitamos movernos a terreno elevado!
Pusimos todo nuestro equipo en mi Jeep. Arranqué el
motor y encendí los faros. El camino delante de nosotros estaba inundado
totalmente.
—¡Está bien, el agua no puede estar demasiado
profundo!— dijo Kabir.
—¿Cómo sabes?— respondió Klim. Comenzamos a conducir
por el camino inundado. Los neumáticos proporcionaban una tracción excelente.
Una hora pasó, y en la oscuridad continuamos conduciendo por el camino sinuoso,
mojado y fangoso. La lluvia no paraba. La tierra estaba saturada. El agua
continuó creciendo.
Conducíamos adelante, más rápidamente ahora. Pronto
amanecería, pero todavía estaba demasiado oscuro para determinar la profundidad
del agua.
—¡Solamente algunas millas más!— anuncié. Al decir
esto, mi Jeep se hundió delantero-primero en cinco pies de agua. Todos gritaron.
—¡Ve para atrás!— dijo Klim.
—¡No puedo, estamos atascados!— contesté.
—¡Eric, hay agua que viene adentro!— Ankit dijo. Él
tenía razón. Miré al piso, y vi que el agua estaba corriendo a través de las
grietas de las puertas.
—¡Eric, quédate en el Jeep!— Klim dijo. —¡Todos,
bajen y empujen!— Mis tres amigos empujaron, y yo apreté el pedal. Después de
varios intentos, los neumáticos recuperaron la tracción y el Jeep se movió atrás.
El agua vertió de la puerta cuando la abrí. Mis amigos quedaron callados por un
momento, cubiertos de fango.
—¡Eric, tu Jeep casi murió!— Ankit dijo. El motor
del Jeep farfulló por un momento pero continuó funcionando. Klim abrió el capó.
La lluvia se convirtió en vapor cuando cayó en el motor.
—Eric, estamos afortunados que el motor no haya
tragado agua. ¡Tenemos que continuar ahora antes de que crezca más el río!—
Kabir miró hacia el camino. —¡Pero esta área se inunda demasiado! No podemos
seguir adelante. Miren, hay una colina a la derecha. Podemos parquear el Jeep
allí, caminar al pueblo y volver más tarde.— Klim miró a Kabir. —¡No! ¡En
Rusia ningún vehículo se deja abandonado!
De repente, se me ocurrió una idea. Saqué un mapa de
la guantera.
—Miren muchachos, la carretera está a una milla a la
derecha. El río está a la izquierda, y por eso la tierra no debe estar tan
inundada por esta dirección.— Mis amigos me miraban.
—¡Pero Eric, no hay ningún camino allí!— dijo Ankit.
Sonreí.
—Siempre que no haya agua, mi Jeep no necesita
camino.— Klim rió.
—¡Esa es la actitud, amigo mió! ¡Vamos!
Una hora después, una criatura única se escapó de la
rejilla y siguió derecho por la carretera. Se parecía un poco a un Jeep, pero
estaba tan cubierta de fango y ramas que era difícil estar seguro.
Siempre me preguntaré qué pensaría el mozo del túnel
de lavado de coches cuando nos vio.
Eric Weber
Spanish 22
Mis dientes
Durante la niñez, sólo había una cosa más testaruda
que yo – mis dientes. Supongo que a veces podía ser un hijo problemático para
mis padres, pero mirando atrás, era diez veces mejor que mis dientes obstinados.
Todo empezó con mis años en la escuela primaria,
cuando la mayoría de mis compañeros de clase perdían sus dientes de leche uno
por uno. Los míos, por alguna razón, ¡simplemente no se caían de la boca! Sólo
puedo recordar un caso, en el primer grado, en que un diente rebelde finalmente
se escapó después de que yo lo había movido con mi dedo por unas horas.
Trágicamente, el dentista quitó el resto en varias ocasiones que fueron
memorables y dolorosas. Pensándolo bien, mis dientes de leche testarudos eran
una muestra de lo que iba a venir.
Parecían hacerlo por despecho, los dientes nuevos se
formaban horriblemente: me sentí desvalido a causa de la tradición de rebelión
de mis dientes de leche. Por eso, en el grado séptimo tuve que ir al dentista
para obtener un aparato ortodóntico. A mis dientes no les gustaba esta
interrupción, este ataque a su libertad. Querían que yo sufriera para siempre.
Así que soporté el aparato por seis años, hasta el último año del colegio.
Parecía más maduro en las fotos de mi anuario, pero la sonrisa metálica era la
misma de cada año.
Finalmente, en un día glorioso el dentista quitó el
aparato; yo pensaba que la batalla con mis dientes obstinados había terminado.
Por eso, me sorprendió que declarara, “Ahora, es vital que vayas al dentista
para quitar las muelas de juicio, porque se pueden mover y trastornar los
dientes.” Aunque me frustraba mucho, supe que era un esfuerzo final para
mantener su poder sobre mí.
Después de todo esto, no iba a vacilar al final.
Tuve la operación y sufrí el dolor por tres días, pero pasaron rápidamente en
contraste con la eternidad en que había vivido con mis dientes testarudos. Y
cada vez que miraba mi reflejo en el espejo, sentía un poco el asombro cuando
veía los dientes alineados que, durante dieciséis años, eran tan rebeldes.
De esta manera, mis dientes obstinados han delineado
mi desarrollo propio de ser un individuo libre en pensamiento y acción. Imagino
que, del mismo modo que los dientes, mi vida ha progresado en etapas. De niño,
era como los dientes de leche. Era terco; prefería hacer lo que quería pero mis
padres siempre tenían la autoridad final. Durante la cena, aunque nunca me
gustaba lo que comíamos, lo consumía porque era una regla de la familia.
Considero los años del aparato como mi tiempo en el
colegio porque mi deseo de libertad crecía lentamente, pero tenía que seguir una
senda predestinada. Asistía a las clases necesarias y hacia lo que mis
profesores me mandaban, pero no tenía el coraje ni el poder para cuestionarlos.
Me sentía un adulto, como los dientes maduros y cubiertos de metal, pero todavía
estaba limitado por un aparato invisible.
A mí me gusta pensar que la deposición del aparato
se compara con el final de mis días en la escuela, cuando la única cosa que
sabía era que mi llegada a la universidad se acercaba en tres meses. Era un
papel en blanco, como los dientes libres del aparato. Mi salida de la casa y la
despedida de mi familia fue emocional y difícil; en la historia de mis dientes
testarudos, es la eliminación de las muelas de juicio.
Ahora que soy independiente, aprecio más el viaje
que hice para estar aquí hoy, y que mis dientes y yo no somos tan diferentes
después de todo.
Evan Pell
Spanish 22
Lencho y los 60 pesos
Escribe una continuación al cuento "Carta a Dios" de Gregorio
López y Fuentes
El Jefe del Correo leyó la carta de Lencho para Dios. No estuvo feliz. “Este
hombre no está agradecido,” el pensó. El miró los 40 pesos más, los que él juntó
la semana pasada. El dijo, “Antes de leer esta carta, iba a poner este dinero en
otra carta a Lencho, pero ahora no lo voy a poner.” En cambio, mando el dinero a
una organización benéfica.
Lencho no estaba contento. Tenía todavía solamente
60 pesos y nada más. Pero no podía esperar. Fue a la ciudad para ir al mercado
con los 60 pesos. En la ciudad fue directamente a su cantina favorita. Cuando
estaba allá, se acordó que tenía solamente 60 pesos. El pensó, “no puedo ir al
bar. No tengo bastante dinero.” Lencho fue en cambio al mercado. En el mercado
vio muchos tipos de semilla. Vio semillas muy caras y bonitas y vio semillas más
baratas.
“Esta es muy buena. Aconsejo que usted la compre,” dijo el hombre detrás del
mostrador e indicó la semilla más cara.
“Esa semilla es muy bonita, pero no tengo bastante
dinero. Voy a comprar aquella”, dijo Lencho e indicó otra semilla menos cara. El
compró un saco de la semilla. Después, Lencho fue a la ferretería. Tenía que
comprar herramientas para su granja. Allí vio dos arados. Un arado era muy
grande y bueno, con colores brillantes. A Lencho le gustaba mucho el arado.
Desafortunadamente no tenía bastante dinero. Al lado del arado bueno estaba un
arado viejo, pequeño, y gris. No era un arado bonito, pero era muy barato.
Lencho lo compró.
Lencho fue a su casa y trabajó con el arado viejo.
Sembró la semilla barata en su campo. La semilla creció, y aunque el maís no era
muy bonito, se podía comer. El próximo día, Lencho recibió una carta del Jefe
del Correo.
“Lencho, tienes que estar muy agradecido. Sesenta pesos era bastante. – Dios”.
Ian McGeoch
Spanish 2
Il truffatore
Oggi mi sono svegliato alle nove come sempre. Ho
frequentato le lezioni, ho pranzato con un po’ di risotto, e ho fatto i miei
compiti. Alle due, ho deciso di controllare la posta perché aspettavo una
lettera dai miei genitori. Quando ho controllato la cassetta ho visto qualcosa
di strano. C’era una lettera, ma non aveva la scritta distinta di mia madre come
tutte le altre lettere che avevo ricevuto. Le parole non erano scritte a mano,
ma invece erano ritagliate da un giornale oppure una rivista. Questo mi sembrava
molto strano. Chi avrebbe scritto una lettera così, ma la domanda più importante
era chi avrebbe scritto una lettera del genere a me? Non sono così popolare di
avere nemici, secondo me io sono abbastanza gentile, e non avevo avuto una
ragazza recentemente. Allora, perché questa lettera e perché a me?
Con terrore ho salito le scale, tutto il tempo
guardando la lettera. Ovviamente non c’era l'indirizzo del mittente. Nella mia
stanza, ho aperto la lettera. Dentro non c’era nient’altro che una foto. Una
foto sola, senza parole, senza spiegazioni. Era difficile capire il soggetto
perché la foto era in bianco e nero e molto sfumata, ma sembrava una persona.
Una persona con qualcosa nelle mani, forse, ma che era?
Improvvisamente ho deciso di chiamare un mio amico,
Vittorio che lavorava a Photoshop per un po’ di aiuto. - Ma dove hai trovato
questa foto?, lui mi ha domandato quando sono arrivato a casa sua.
- Per favore, non fare domande. Non posso dirlo adesso ma ho bisogno di aiuto,
ti prego.
- Tranquillo, tranquillo - Vittorio ha detto. - Arrivo subito.
Lui ha fatto qualcosa con il suo computer per un
sacco di tempo. Poco a poco, la foto si è rivelata. Quando mi sono reso conto di
quella che era, non potevo respirare. La prossima cosa che ho visto era il buio.
- Svegliati! Svegliati! Vittorio ha urlato. - Ma
cos’è successo? Sai cos’è questa foto?
Vittorio ha versato una tazza d’acqua sulla mia
testa e il freddo mi ha svegliato. Era difficile aprire gli occhi all'inizio ma
subito dopo potevo vedere di nuovo. E quando finalmente ho aperto gli occhi ho
visto che la foto era ancora lì. Non era un incubo come avevo sperato, ma era
ancora più vera.
Adesso avevo un forte mal di testa e Vittorio mi ha
spiegato che quando sono caduto, la mia testa ha colpito la terra con una forza
terribile: tac! Perfetto! Adesso al di là dei problemi che rappresentava la foto,
non potevo pensare, ma sapevo una sola cosa: era il tempo di confessare. - Dimmi
cos’è questa foto, Giovanni.
- Sì, sì, te lo dirò. Sarebbe inutile negarlo. Lui
si chiama Paolo, -- ho spiegato. - Uno studente di un paio di anni fa. Era nel
dipartimento d’italiano come me, e lui ha scritto una tesi come me. Anzi,
esattamente come me.
- Non capisco - Vittorio ha detto.
- Uguale. Ho letto la sua tesi e ho sentito solo
l’invidia. Sapevo che non potevo scrivere così bene, allora l’ho copiata. Sì, lo
so, era la cosa più terribile e stupido che avessi potuto fare. E adesso tutti
sapranno la verità: che io sono falso.
Dopo che sono partito camminavo per casa pieno di vergogna. Già lo sapeva il mio
amico, e subito gli altri. Lasciato per terra, c’era un giornale universitario.
Al momento in cui pensavo che la mia situazione non sarebbe potuta peggiorare,
ho letto il titolo. Con lettere grandi c’era scritto: Studente d’italiano un
truffatore, grazie ad una lettera anonima.
John DeCarli
Italian 22
Carta de un conquistador
Querida esposita,
¿Quién habría pensado cuando navegábamos lejos de España que
encontraríamos una civilización tan avanzada como ésta? ¡Qué fascinante es aquí!
Deseo que puedas estar aquí conmigo ahora para que veas este lugar increíble. ¿Cómo
estás en la casa sin mí? ¿Cómo están los hijos? Los echo de menos a ustedes pero
si no hubiera salido de España, no tendría tanta información para contarte.
Un aspecto que nunca esperé es la gente aquí. ¡Todas las
personas en este mundo nuevo nos tratan como si fuéramos dioses! ¿Puedes creerlo?
Cada día recibimos regalos de la gente, como comida, oro, plumajes de quetzal,
mantas ricas, y otras cosas preciosas. Tuve la sorpresa que el oro no es tan
importante para los indígenas como lo es para nosotros en Europa. Quizás porque
siempre ha habido oro en su tierra y están acostumbrados al tesoro. Los
indígenas sienten que el oro tiene el mismo valor que los otros regalos que nos
dan a nosotros. No saben lo ricos que son. También, creo que nadie aquí había
visto caballos antes de nuestra llegada, porque al principio, no entendían que
el caballo y el hombre eran dos seres separados. No sé cómo estos indígenas han
sobrevivido por tanto tiempo aquí con las armas que tienen. Sólo tienen arcos,
flechas, y puñales. ¿Puedes creer que no tienen la pólvora? También, sus
ciudades tienen nombres tan extraños. Por ejemplo: Tenochtitlán.
Aunque los indígenas no son muy civilizados, su ciudad es
imponente. La ciudad que se llama Tenochtitlán, la capital azteca, tiene un
diseño simétrico, la limpieza de la ciudad es evidente, y las calles son anchas
y derechas. Hay pirámides, un sistema sanitario, edificios hermosos, y
ceremonias rituales. Te gustaría la arquitectura aquí. El palacio del emperador
y la gran pirámide del Templo Mayor son los edificios más hermosos de los que he
visto. Los mercados están ubicados en las plazas, donde hay mucha gente
comprando y vendiendo todos los días. Tengo que admitir que Tenochtitlán es
comparable a nuestras ciudades en España en tamaño, número de habitantes, y
algunos de los edificios.
Hay mucho trabajo que tenemos que hacer en esta tierra. Mis
líderes han mandado que usemos a los indígenas como mano de obra. En mi opinión,
es una buena idea que no exterminemos a los indios como algunas personas han
sugerido, porque los indios conocen la tierra aquí. ¿Por qué no debemos usar
todos los recursos que tenemos? Los indígenas saben cultivar la tierra, y
conocen las maneras más útiles para la explotación minera. Usan ciertos métodos
como las chinampas para crear tierra fértil para que las cosechas crezcan y no
malgasten ninguna comida ni ningún recurso.
Tengo grandes esperanzas para nuestro futuro en esta tierra. Mis
tropas y yo estamos tratando de ganar honor y riqueza para España, que un día
tendrá un gran imperio aquí. Cuando trabajemos más la tierra y cuando
construyamos casas y otros edificios específicamente para nuestras necesidades,
podremos traer a las mujeres y a los niños a este lugar. Después de un poco de
tiempo, esta ciudad será el lugar más perfecto para criar una familia.
Estoy esperando el día cuando pueda traerte al nuevo mundo
conmigo y cuando podamos disfrutar todas estas experiencias juntos. ¡Sé que
amarás este lugar! Nuestra vida aquí será más rica y lujosa que en España.
Espero que estés bien y escribiré pronto para describirte nuestros
descubrimientos nuevos.
Con muchos abrazos, Tu esposo, Juan
Kailey Lopian
Spanish 22X
Une Annonce pour un Camarade de Chambre
Bonjour, je m’appelle Nicole LeBlanc. J’ai dix-neuf ans et je
suis étudiante à l’université de Tufts. Je me décrirai dans cette annonce et si
tu penses que nous nous entendrons bien, téléphone-moi s’il te plaît. Merci
beaucoup,
Nicole
Ma Famille:
J’ai une vie de famille très heureuse. Je suis l’aînée et j’ai
une petite sœur qui s’appelle Rachel. Rachel a seize ans et nous sommes très
bonnes amies. Mon père est homme d’affaires et ma mère est psychiatre. Ce sont
des parents sympathiques et généreux. Nous nous disputons rarement. Je pense que
j’ai été bien élevée mais peut-être un peu gâtée.
Mon apparence physique:
Je suis de taille moyenne et je suis mince. J’ai les yeux verts
et les cheveux châtains et ondulés. Je porte des lentilles de contact, sinon je
suis pratiquement aveugle. Je suis très sportive aussi.
Ma personnalité:
Je suis toujours de bonne humeur. Je pense que je suis marrante et gentille.
J’ai de bons rapports avec ma camarade de chambre maintenant. De temps en temps
j’aime me plaindre de mes amis à ma camarade de chambre mais j'essaie d'arrêter.
J’aime bien bavarder.
Ma vie:
Je suis tombée amoureuse de mon petit ami il y a deux ans. C’était le coup de
foudre et maintenant nous avons de très bons rapports. Il est étudiant à «
Boston College », et nous nous rencontrons une fois par semaine. Pendant la
semaine j’ai une routine typique : je me lève à neuf heures du matin et je
prends mon petit déjeuner. Ensuite, je vais en classe, je déjeune, et je fais du
jogging. Je dîne à six heures du soir, ensuite je fais mes devoirs et je me
couche. Pendant le weekend, je fais la grasse matinée, je fais mes devoirs, je
vais à des soirées, et je me détends.
Nicole LeBlanc
French 3
LA ANCIANA
Una anciana se sienta en una mecedora antigua. Ella lleva un
vestido y un pañuelo descoloridos. Al lado de ella, hay un teléfono en una
mesita auxiliar de salón. Un gato enano descansa en su regazo. Ella lo acaricia
tiernamente.
ANCIANA: (Al gato) Ah, mi amor. Mi amor del corazón. Mi amor para siempre.
¿Recuerdas el momento cuando te me declaraste? Un día memorable. (Se sonríe)
Estábamos en el parque detrás de tu casa. Era otoño. Llevaba un vestido
morado. Estábamos sentados debajo de nuestro árbol con hojas anaranjadas y rojas.
Una hoja cayó en mi pelo y tú la quitaste tranquilamente. Todo era silencio
salvo el susurro de las hojas anaranjadas y rojas del árbol. Tú me mirabas como
si yo fuera la muchacha más guapa del mundo. Me cogiste la mano, murmurando,
“Cásate conmigo.” Y otra hoja cayó en mi pelo. (Se ríe y continúa acariciando
el gato suavemente)
El teléfono suena dos veces. La anciana contesta tímidamente.
ANCIANA: ¿Hola? ¿Quién? (Confundida) ¿Nico? No conozco este nombre. No,
no te conozco. ¿Mi hijo? Ah sí, por supuesto. Lo siento, Nico. Me parece que
tengo una mala memoria hoy. ¿Cómo estás? Ha pasado mucho tiempo desde que me
llamaste. Quiero que tú me llames con más frecuencia. Sí, estoy bien. Mi amor y
yo estábamos recordando el parque con las hojas anaranjadas y rojas. Una hoja
cayó en mi pelo y él se me declaró. Todo era bonito. Perfecto. ¿Qué?
Silencio.
ANCIANA: No. No, no, no. No tienes razón. (Confundida) Está aquí conmigo.
Estábamos hablando. Hace cuarenta y siete años que nos casamos. Siempre
cocinamos y limpiamos juntos. Caminamos por el parque y bailamos en la noche.
Hice su café esta mañana. Es mi mejor compañero. Mi amor. (Enojada) ¡No,
Nico! Tú me tratas como si yo fuera una niña. No te entiendo. Ayer nosotros
fuimos al parque donde está nuestro árbol. Era un día perfecto. Una hoja
anaranjada y roja cayó …
Silencio.
ANCIANA: (En voz baja) No es la verdad. No puede ser. ¿Está muerto? (Silencio.
Empieza a llorar) Sí. Estoy empezando a recordar. Asistí al entierro contigo
y con tus hermanos, ¿no? Fue una ceremonia íntima en el parque. Era otoño. Un
día perfecto. Bonito. (Llora con más intensidad) Sí, yo recuerdo ahora
las hojas y el sonido suave de las ramas en el viento. Sí, está muerto. Lo
siento, Nico. Lo siento mucho.
Silencio.
ANCIANA: (Se sonríe) Sí, Nico. Todo está bien. Vendrás mañana, ¿no? ¿A
las ocho y media? Bien. Hasta mañana, Nico.
Ella cuelga el teléfono suavemente. Se mece en la mecedora. Llora bajito.
Mira al gato enano en su regazo y se sonríe lentamente.
ANCIANA: (Al gato) Mi amor. Mi amor del corazón. Mi amor para siempre.
FIN
Anna Drapkin
Spanish 22X
Le Voyageur Sans Bagage
Tableau IV ½
Le rideau se lève. La scène se passe dans le grand salon de
la maison de la famille Renaud. Mme. Renaud est détendue sur un divan. Elle a
l’air d’être très fatiguée et abattue. Tout à coup, Gaston entre par une porte
Louis XV, ressemblant à celle derrière laquelle les domestiques se réunissent.
Il semble impatient. La main droite est posée sur l’omoplate gauche.
GASTON
Madame, excusez ma hâte, mais j’ai absolument besoin d’avoir plus d’informations
sur mon compte… informations que seulement une mère peut connaître.
Mme. RENAUD
Jacques, mon cher, mon cher petit, j’étais sûre que tu viendrais chez moi pour
en savoir plus sur ton passé… dis moi, mon cher, t’es-tu rappelé quelque chose ?
GASTON
Non Madame, non. Je vous répète que c’est encore trop tôt pour m’appeler ‘votre
petit Jacques’. Mais je…je crois que si vous me parliez d’un épisode, n’importe
lequel, où vous étiez fière de moi…j’en serais heureux… tellement heureux que je
pourrais finalement me souvenir de vous, de cette maison, et de ma famille.
Elle se lève du divan et elle commence à faire de grands gestes avec les
bras. Elle semble excitée. Elle se déplace vers la fenêtre.
Mme. RENAUD
Ah mon petit…laisse moi penser… tu sais, quand tu étais jeune tu ne faisais pas
grand-chose avec moi. Personne ne semblait t’intéresser. Tu préférais jouer tout
seul avec tes gyroscopes et tes éprouvettes dans ta chambre, et tu ne me
permettais pas de les toucher. Je t’observais souvent dans le jardin, quand tu
t’exerçais avec ta fronde. Tu étais si sportif ! Tu serais monté dans chaque
arbre du jardin pour tuer quelque pauvre bête ! J’aimais aussi te voir avec tes
petits couteaux pendant que tu… découvrais l’anatomie des petits oiseaux et des
reptiles… tu avais tellement de talent ! J’étais certaine que tu deviendrais
médecin, ou peut-être ingénieur. Plus tu grandissais, plus tu avais envie de
continuer tes ‘études’. Tu ne te contentais plus des animaux les plus petits. On
a dû t’acheter des carabines, et tu as fini par tuer des cerfs et des cochons
beaucoup plus grands que les bestioles du parc. C’est comme ça que tu as
commencé à les collectionner.
GASTON
Alors c’est ça… la passion pour l’assassinat, qui rendait Jacques unique? C’est
seulement ça ? J’espérais écouter une histoire d’héroïsme… Est-ce que je n’ai
jamais sauvé la vie de quelqu’un…ou gagné quelque prix ? Est-ce que je n’ai
jamais donné mon argent à un mendiant dans la rue ?
Mme. RENAUD
Mais mon petit…tu ne comprends pas l’ardeur avec laquelle tu chassais ! Quand tu
te mettais en tête de faire quelque chose, rien ne pouvait t’arrêter. Je vais te
raconter la première fois que tu as rencontré Marcel Grandchamp. Comme je t’ai
déjà dit… vous deux étiez inséparables. Mais quand il est venu ici, c’était un
enfant simple et modeste… très réservé pour son âge. Vous êtes allés dans ta
chambre et le petit s’est mis à jouer du violon que nous t’avions acheté pour
t’impressionner. Mais toi, mon cher, tu ne supportais aucun type de musique. Tu
lui as pris le violon des mains et tu l’as cassé en deux. Sa mère et moi, nous
avons entendu les cris de Marcel jusqu’au salon, et nous sommes venues contrôler
ce que vous faisiez. Tu étais enragé et tu étais en train de le pousser vers la
porte qui arrive au jardin. Ni moi ni Madame Grandchamp n’avons réussi à
t’arrêter. Tu l’as mené dans le parc, où on vous a cherchés inutilement. Vous
êtes revenus une demi-heure après avec deux lapins dans les mains. Marcel riait,
tandis que tu étais très sérieux. Tu t’es tourné vers moi et tu m’as dit :
‘Maman, Marcel ne jouera plus de violon. Nous allons faire de la chasse
ensemble’.
…Ah mon petit Jacques, quand je t’ai vu tellement convaincu j’ai compris… j’ai
finalement compris que mon fils était un enfant passionnant dont je pouvais être…bien…
fière.
GASTON (encore plus déçu)
Ce barbarisme…vous…vous l’appelez passion ? Je ne suis pas cet enfant, j’aimais
la musique et j’étais gentil avec tous mes nombreux copains. Vos histoires…votre
famille… ne m’aideront pas à me retrouver !
Il sort rapidement du salon, le rideau tombe.
Béatrice Gatti
French 22
Back to Voces | Voci | Voix - Spring 2007 index.
|
|